sábado, 1 de junio de 2024

El cumpleaños de mi esposo

Mi esposo, mi amigo, mi compañero de vida, mi cómplice, el hombre que me enseñó lo que es ser una mujer plena en la cama y fuera de ella, y el macho que a mí me encanta, estaba de cumpleaños. 

 Nuestra vida como la de todos en la cotidianidad tiene altas y bajas, pero nunca dejamos que la monotonía y los problemas externos nos arropen. 
 Le envié un email con la imagen de un cupón que decía "válido para pedir y sentir sin límites" junto al mensaje "esta noche es tuya y mía amor, saliendo del trabajo te espero en la suite del hotel donde empezó todo" 
 Tenía todo preparado con antelación, llaves en la recepción y en la habitación su wisky, mi vino, la cena, frutas, chocolates, velas aromáticas encendidas, sábanas blancas, lencería nueva y mis ganas de hacerlo feliz. 



 Cuando llegó, ahí estaba esperándolo con una copa de vino, sentada en un posición sexy y sugerente, su cara, aunque ya sabía a qué venía se iluminó y sonrió, "eres una loquita mi amor" me dijo, -"tu loca, amor mío, toma tu trago" le dije, y le hice seña apuntando a dónde estaba su vaso preparado. 





 Luego me levanté, fui hacía él, le di un beso apasionado en los labios mientras desabrochaba su pantalón, no actúo rápido, para que lo ansíe, acaricio suavemente alrededor de su miembro, su ingle, intentando que sus ansias por lo que viene sigan aumentando como aumenta el tamaño de su espada, acaricio sus pelotas cargadas y cuando se nota duro y listo para entrar en mi boca sedienta lo tomo con mi mano derecha y le doy una lamida, de ahí solo lo disfruto haciéndolo entrar hasta el fondo de mi boca, alternando con lamidas y chupaditas sin dejar probar también sus tiernas y cargadas pelotas, luego paré, le quité poco a poco la ropa y me lo llevé al jacuzzi. 

 Estando ya en el jacuzzi con velas encendidas al rededor y esencias aromáticas, me senté frente a él y le di cariño a sus pies con masajes, acaricié sus dedos, pasé mis dedos entre ellos y luego los lamí y chupé uno por uno, con ganas, y dándole mordisquitos como si me los quisiera comer, eso le encantó, su cara reflejaba placer, reía, gemía, suspiraba. 

 Luego me senté en su regazo, entrelazada con mis piernas sobre su cintura, sin dejarlo entrar, pero podía sentir en la entrada de mi vagina su erección, y me frotaba contra él, me decía "que rico se siente esto" mientras yo besaba su cuello, sus orejas, acariciaba su espalda, le tocaba sensualmente donde podía, le decía cositas sucias y le comía la boca. 

Lo invité luego a la ducha para recorrer todo su cuerpo con un jabón líquido con esencia de jazmín, lavé sus partes, aproveché de tocar mientras enjabonaba sus nalgas divinas acercándome al "lugar oscuro y prohibido" a lo que reaccionó apretando de momento, pero luego se relajó como dándome permiso, y le lavé entre las nalgas, en el ano mientras se lo estimulaba y él cerraba los ojos, sin hacer ningún gesto de molestia, disfrutándolo. 

Después lavé su espalda, sus muslos, detrás de sus rodillas, decía que se sentía muy rico, me le puse de frente y lo acaricié lavando sus hombros y pecho, bajé a sus caderas poniéndome de rodillas y volví a tenerlo duro en mi boca mientras el agua corría por nuestros cuerpos pero lo saqué, y lo enjaboné haciendo movimientos de la punta a la base, masturbándolo lento y luego rápido, pero vi que ya estaba muy listo para explotar y me levanté y le dije¨: "espera, es tu turno de bañarme", quería prolongar su corrida.
 
Me puse de espalda a la pared con las piernas un poco separadas, y él recorrió mi cuerpo entero acariciándome y enjabonándome, masajeando mis senos con la espuma del jabón y luego bajó y abrió suavemente mis labios vaginales y me frotó haciéndome gemir mientras mi corazón latía fuerte, me penetró con uno de sus dedos gruesos y empezó a moverlo, sentía rico, estaba muy excitada, me basaba los senos al mismo tiempo, metía más dedos, mis pezones estaban que se reventaban de duros, luego me sacó y me volteo contra la pared y me separó las piernas con las suyas para después entrar en mí embistiendo una y otra vez con fuerza, tomándome del cabello a lo salvaje, mientras me besaba con desespero el cuello, dándome duro, besaba mi espalda y hombros, me los mordía sin dejar de embestirme, entraba con ganas, con fuerza, gimiendo los dos al unísono y así llegó el primer orgasmo de cada uno, casi que al mismo tiempo. 


 Encendidos y con ganas de más nos fuimos a la habitación a seguir nuestra celebración y le dije: "¿recuerdas el cupón de regalo? Pedir y sentir sin límites", "vamos, dime qué deseas, pide por esa boca" a lo que me respondió "te quiero devorar entera", -"pues vine preparada" dije, "seré tu pastel, pensé en todo" 
Saqué un spray de crema batida, chocolate líquido, fresas y trozos de durazno que tenía en la mesa adornada para la ocasión y le pedí que lo pusiera dónde el quisiera comer. 
Riendo como niño con dulces, me vaciaba la crema y lamía, ponía las frutas, el chocolate líquido por todo mi cuerpo y chupaba y comía, en la espalda primero, sobre mis nalgas, entre ellas lamía y devoraba, luego me coloqué boca arriba y jugaba poniendo sobre mis senos, mi vientre y mi entrepierna para después en ese mismo orden comerlo todo, ¡todo!
Me dió un rico oral con tanto gusto que me hizo llegar varias veces, parecía yo la homenajeada, al terminar le dije que era su turno, ahora le tocaba sentir sin límites como decía el cupón. 








Le pedí que se echara en la cama, le fui abriendo las piernas, besaba sus muslos, acaricié su entrepierna, me arrodillé frente a su miembro erecto, que metí de nuevo en mi boca, lamí y besé sus bolas y cuando estaba más agitado le pedí que se dejara atender, que se relajara y solo sintiera, y besé justo donde más se encienden... justo ahí, en ese espacio, entre lo permitido y lo que aún está prohibido. 
Le pasé mi lengua traviesa más de una vez agitándola  y se estremecía y gemía y le dije: "siente y disfruta, tu placer es el mío", recibía sus ganas mientras su respiración y gemidos casi mudos me decían que le encantaba lo que estaba sintiendo, así que lubriqué mis dedos y le di placer ahí dentro, se agitaba, gemía, se retorcía de placer sintiendo mis dedos entrar y salir, saque un plug que tenía preparado y lo metí en mi boca para lubricarlo y sorpresivamente lo penetré con él, tuvo un quejido leve y apretó un poco pero yo con la otra mano tomaba su erección y la chupaba, entonces el soltaba y se me entregaba balanceando un poco sus caderas y al ratito me la dió toda en la boca como nunca antes, me lleno toda la boca de su néctar.
Lo disfrutó, pero yo mucho más al ver como respondía. 

Después vino otra ducha rica, risas picaras llenas de complicidad, la cena, más amor entre las sábanas, él tomando el control, yo cabalgando y más venidas… 



Para cerrar con un brindis a su salud por los éxitos y muchos años más de vida. 
 -Feliz cumpleaños mi rey. 
- ¡Que buen cumpleaños mi vida!, me decía...

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